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¿y qué si nadie me lee?

Muchacha tan loca como tranquila, tan muda como blabladora. Tan amarga como dulce. Tan pequeña como grande. 20 años de paz y amor.

viernes, 21 de agosto de 2009

"De cuando Cae la noche"

La noche triste me moja los labios
La noche espera sentada a mi lado

La noche abre alas y cierra manos
La noche transforma mi rostro y mis astros.

La noche hace lo que el día no puede
La noche es oscura, el día aclarece.

La noche suelta riendas y corazones.
La noche fuma, el día y sus razones.

La noche y las suyas, pintadas las uñas.
La noche azulada, pestañas largas.

La noche estrellada, mucha gente callada.
La noche es noche y nada falta.

La noche repite la noche, la noche
La noche es hermosa, cuando en los balcones

La noche se asoma por los rincones
La noche luce sus mejores colores.

La noche es eterna cuando en los sueños
La noche me acaba de tirar al suelo

La noche, ¡auch! me caí de la cama.
La noche me envicia y a veces me mata

La noche y la noche con sus razones
La noche es noche, la noche es noche

La noche se va yendo con su mejor atuendo
La noche termina y en Santiago amanece.

Al Otro Lado del Rio


Clavo mi remo en el agua
Llevo tu remo en el mío
Creo que he visto una luz
al otro lado del río

El día le irá pudiendo
poco a poco al frío
Creo que he visto una luz
al otro lado del río

Sobre todo creo que
no todo está perdido
Tanta lágrima, tanta lágrima
y yo, soy un vaso vacío

Oigo una voz que me llama
casi un suspiro
Rema, rema, rema-a
Rema, rema, rema-a

En esta orilla del mundo
lo que no es presa es baldío
Creo que he visto una luz
al otro lado del río

Yo muy serio voy remando
muy adentro sonrío
Creo que he visto una luz
al otro lado del río

Sobre todo creo que
no todo está perdido
Tanta lágrima, tanta lágrima
y yo, soy un vaso vacío

Oigo una voz que me llama
casi un suspiro
Rema, rema, rema-a
Rema, rema, rema-a

Clavo mi remo en el agua
Llevo tu remo en el mío
creo que he visto una luz
al otro lado del río

sábado, 8 de agosto de 2009

S e n t i D o

El pasillo vacío sin ninguna onda de aire ni de sonido

Unas voces de una habitación saltan hasta un espacio desnudo.

Y dos niñas comparten versos hermosos escogidos de un disco viejo.

Mientras los árboles parpadean fuertes en la calle

Algunas hojas danzan al compás de la lluvia.

Mientras se pierde una vida en el desierto

Nos peinamos los cabellos dorados con mi imaginario.

Y el artista de la calle “0” dibuja su silueta caída frente a un espejo

Mientras su esposa lo desarma con el sabor de un beso.

Ojos y E s p e j o s

Ojalá no existieran los ojos en la cara, sino que en el corazón. Ojalá no existieran los espejos para NO verme mejor. Lo superficial no lo es todo...

martes, 4 de agosto de 2009

Tic tac

Ya me cansé de pensarte, de esperarte.
Cuando tú vuelvas los relojes ya no funcionarán
Las luces se carbonizarán y yo me cansaré del tiempo, del tiempo…
Y mi boca se extinguirá esperando.
Mis dedos hipnotizados te borrarán en cada cerrar de mariposa.
Es hora de que subas y bajen las nubes.
Es hora del frío, que el calor para mí es ceniza.
Es hora del color, del olor, del amor.
Es hora de que Dalí renazca y me dibuje en la otra dimensión.
Ya basta de la espera, del atraso, de tu abrazo.
Ya basta de la duda.
Quiero eliminar las ramas de los árboles,
Para que no tropieces en mi mente.
Para que no acaricien mi cabello.
Para que dejen de creer que estoy todo el tiempo entristecida.
Es hora de que nuestros caminos se dividan
Y perdamos el rumbo en nuestros sentidos mudos.
El rumbo de lo áspero, de lo negro.
El rumbo de la canción bonita, brindada, distinguida.
Ahora diseño alas más grandes, más finas.
Con colores suaves, dedicados.
Para que me veas.
No frágil, no tímida.
Sino que desde ahora me mires con tus ojos.

P a s a tiempo

Por un momento
la muñeca bailarina
de una caja de cristal
deja de dar vueltas.

viernes, 31 de julio de 2009

3 minutos

Cuando bajé los escalones para dirigirme al metro, de repente me vino un breve presentimiento.
Asustada me alejaba de la gente; sentía que estaba siendo observada; todos querían pegarme, no sé, era extrañísimo.

Esperé sentada a que llegara el tren. Cuando lo vi a lo lejos, me levanté lista para tomarlo; pero siguió de largo y no quedaba nadie ya a mi lado. - Creo haberme distraído un poco- pensé.

Fui a sentarme nuevamente para esperar el siguiente; no llegaba nadie.
Al acercarme a la orilla, sentí un vientecito que me rozaba, pero me dio lo mismo. Luego alguien me empujó. Asustada grité, "¡Imbécil!". Mucha gente me quedó mirando; ¡toda esa gente que ya se había ido!...

Me puse a llorar como nunca y una señora se me acercó diciéndome -"¡Lunática!..., el metro te está esperando, ¡súbete!"; "pero si aún no llega", le contesté confundida. "Déjenme en paz".

Esperé y esperé, todo un infierno. Nunca llegó el metro y la gente aparecía y desaparecía cada vez que se me acercaba el vientecito. Siempre las mismas personas.
Esos tres minutos fueron un infierno.